En lo que parece ya una nueva fase de la guerra entre Rusia y Ucrania, marcada por los cotidianos ataques a larga distancia con drones y misiles, mientras la situación en el frente de combates se mantiene inalterada ya que Moscú hasta ahora no puede avanzar más y Kiev tampoco está en condiciones de recuperar los territorios ocupados, la madrugada de este lunes correspondió al ejército ruso protagonizar la enésima embestida combinada, disparando 524 drones y 22 misiles contra varias regiones ucranias.
Este ataque se produjo al día siguiente del que lanzó el ejército ucranio contra Moscú y sus alrededores, como parte de lo que ya es un círculo vicioso de violencia recíproca.
La fuerza aérea de Ucrania, en su parte de este lunes, informó que Dnipropetrovsk y su capital, Dnipró, resultaron el principal objetivo de la acometida, que también se extendió a Odesa, Cherniguiv, Zaporiyia y otros regiones.
De los 22 misiles que disparó Rusia, según ese reporte, 14 eran balísticos Iskander-M y no fue posible derribar ninguno. La defensa antiaérea sí pudo destruir cuatro de los ocho misiles de crucero Iskander-K y 503 aparatos aéreos no tripulados.
Los 18 misiles y 16 drones no interceptados impactaron en 34 sitios de Ucrania no especificados por su fuerza aérea.
El presidente Volodymir Zelensky, en un mensaje a la nación, dio a conocer que este ataque ruso causó “decenas” de heridos durante la madrugada en todo el país y daños materiales en “infraestructuras de ocho regiones”.
Cuando el jueves anterior Rusia centró su ataque combinado en Kiev, protegida la capital ucrania con algunos sistemas estadunidenses Patriot, la defensa antiaérea ucrania pudo derribar 12 de los 18 misiles balísticos disparados entonces. No sorprende que Zelensky insista con frecuencia en que Ucrania requiere más suministros de misiles antibalísticos PAC-3 para sistemas Patriot.
Hasta que Ucrania pueda reducir su actual dependencia respecto del armamento estadunidense, supliéndolo con análogos europeos o de fabricación propia, su mayor vulnerabilidad proviene de los misiles balísticos de Rusia, aunque –lo que disminuye los riesgos– el ejército ruso carece de cantidades suficientes de ese tipo de proyectiles y no siempre se justifica su uso al tener un costo por unidad cercano a los tres millones de dólares, señalan analistas.
Yermak, en libertad bajo fianza
Tras pasar el fin de semana en una celda individual de categoría superior –en el sistema penitenciario de Ucrania existe esa modalidad de pago, que entre sus comodidades incluye una cama con colchón de primera, refrigerador, horno de microondas, televisor y WiFi–, mientras sus amigos reunían los 140 millones de grivnas, equivalentes a dos millones 700 mil euros, Andriy Yermak, el otrora todopoderoso ex jefe de la Oficina de la Presidencia ucrania, quedó en libertad bajo fianza este lunes.
Entre las personas que aportaron dinero para sacar de la prisión preventiva a Yermak figura Serhiy Rebrov, delantero del Dinamo de Kiev del mítico entrenador Valeriy Lobanovsky y hasta el mes pasado director técnico de la selección de Ucrania, quien transfirió a la cuenta abierta por los abogados 30 millones de grivnas, que corresponden a casi 600 mil euros, según publicó el diario Ukrainskaya Pravda.
Después de agradecer a todos lo que contribuyeron a reunir la suma que fijó la Corte Suprema Anticorrupción, a través de un mensaje en Telegram, Yermak insistió en que es inocente y que rechaza de los cargos que le imputan, así como prometió defender su honor por medios legales.
“No he huido a ninguna parte ni pienso hacerlo. Me quedo en Ucrania y haré lo que he hecho siempre: trabajar en beneficio de nuestro Estado, ayudar a los militares, a los prisioneros de guerra y a la gente que necesita respaldo”, recalcó Yermak.
Imputado por blanqueo de capitales, el ex brazo derecho del presidente Volodymir Zelensky, tras entregar los cuatro pasaportes diplomáticos que tenía y comprometerse a no salir del país, podrá esperar desde su casa el comienzo del juicio en su contra, una vez que termine la investigación de la NABU, siglas en ucranio de la Oficina Anticorrupción de Ucrania, que como es habitual allá, y más en tiempos de guerra, se intuye que no será pronto.

