Estados Unidos e Irán han vuelto a enzarzarse, después de 31 días de calma, en una espiral de enfrentamientos que se ha cobrado la vida de 19 iraníes, al menos cuatro de ellos civiles, según Teherán. Entre los muertos, que asistían a una boda el martes por la noche en la pequeña población costera de Kuhestak, en la provincia de Hormozgan, frente al estrecho de Ormuz, se encuentran un niño de cuatro años y un adolescente de 16. La Media Luna iraní aseguró que 67 personas más resultaron heridas en este ataque y que el número de fallecidos puede aumentar debido al estado crítico de algunos de ellos.
Testigos locales aseguran que, entrada la noche, dos horas después de que Estados Unidos lanzara nuevos ataques en las cercanías del Estrecho, sintieron el sonido de varios cazabombarderos, aunque otras personas hablan de dos drones. Minutos más tarde, un misil impactó contra la vivienda donde a esa hora ya se encontraban reunidas numerosas personas, incluidos niños.
“Lamentablemente se trata de un edificio residencial y, por desgracia, esto ocurrió durante la ceremonia de boda de mi hija”, declaró Ali Mallahi, el padre de la novia a la televisión local. Según se puede comprobar gracias a la geolocalización, la casa de Mallahi se encuentra ubicada a 130 metros de una torre de comunicaciones que sería uno de los objetivos del ataque. Los vídeos que circulan en las redes sociales muestran la torre derribada pero también el cráter que dejó el impacto del misil en la casa de una planta, así como la destrucción en sus alrededores.
“Esta es la verdadera cara del crimen de guerra”, ha zanjado el portavoz del ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, en sus redes sociales. “Más peligroso que la propia bomba es la normalización de los bombardeos; y más peligroso que el silencio es la conversión del silencio en legitimidad. Irán responderá con firmeza a estos crímenes salvajes”, ha agregado Baqaei en la red social X.
Este miércoles, la televisión iraní también ha mostrado los restos del misil que según la cadena británica BBC, citando a un experto en armamento, pertenecen a un misil AGM-84 (SLAM-ER) que suele ser utilizado por el ejército estadounidense.
“Ellos dicen que es una base de la Guardia Revolucionaria, pero es solo una boda”, decía un lugareño mostrando un vídeo en el que aparecen los restos del ataque, entre ellos la sandalia blanca de una de las asistentes. “Ibamos camino a la boda cuando oímos el sonido de un caza. Al llegar hubo una explosión y cuando entré en razón vi a una persona a la que un bloque de cemento le había caído en la cabeza y estaba inconsciente”, contó a la televisión iraní uno de los testigos desde el hospital de la población de Minab, al que fueron trasladados los heridos. “Muchos niños y muchas mujeres están graves”, insistió el hombre, que tenía cubierta la cabeza con una venda.
En las imágenes también se ve a niños siendo atendidos en el mismo centro hospitalario. La madre de Amir Ali, el pequeño de cuatro años que murió durante el ataque, contó a la agencia oficial de noticias Irna que generalmente no lo llevaba a este tipo de eventos porque era muy inquieto, pero que aquel día su hijo estaba muy ansioso por asistir y la convenció de llevarlo.
“El ejército estadounidense nunca ataca a civiles, a diferencia de la Guardia Revolucionaria Islámica”, aseguraron desde el comando central estadounidense, CENTCOM. La Media Luna Roja iraní, por su parte, envió una carta al Tribunal Penal Internacional pidiendo una investigación “independiente, imparcial, exhaustiva y eficaz” de este bombardeo.
Lo sucedido el martes ha recordado a los iraníes el episodio más trágico que ha vivido el país desde que Estados Unidos e Israel lanzaron una nueva guerra contra Irán el 28 de febrero. Ese día, un misil estadounidense alcanzó una escuela en la ciudad de Minab, a una hora en coche del lugar del ataque del martes y muy cerca de una base de la Guardia Revolucionaria.
Investigaciones posteriores revelaron que los estadounidenses habían utilizado información desactualizada. En el pasado el edificio había formado parte del complejo militar, pero llevaba años funcionando como escuela. Según se ha sabido después, un analista estadounidense advirtió en 2019 del cambio, pero la información nunca llegó a la base de datos utilizada para seleccionar los objetivos militares. Según Amnistía Internacional, el ataque dejó 156 muertos, 120 de ellos niños.
“Con estas luchas, no sólo no podrán salir del infierno que han creado, sino que pronto verán que la nueva estrategia de Irán en el campo de batalla, en la diplomacia y frente al bloqueo económico destruirán sus cimientos”, prometió el general Mohsen Rezaí, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el máximo órgano de decisión del país después del líder supremo.
El responsable se refería a las nuevas medidas punitivas en materia económica anunciadas la semana pasada por Estados Unidos, que tienen por objetivo las empresas y países que siguen haciendo negocios con Irán.

