• El estudio, realizado entre 316 docentes, directivos y coordinadores escolares, apunta a que el reto creciente para las escuelas está en adaptar la enseñanza sin fragmentar la experiencia del grupo.
• La EdTech mexicana personaliza la ruta de aprendizaje de cada niño para acompañar sus distintas necesidades y formas de aprender, incluyendo a estudiantes neurodivergentes, dentro de la clase presencial y sin multiplicar el trabajo del maestro; hoy apoya a más de 12,000 niños en el país.
En un mismo salón de preescolar o primaria, los niños no parten del mismo punto ni aprenden de la misma manera. Conviven desde quienes requieren refuerzo o apoyos específicos, incluidos estudiantes neurodivergentes, hasta quienes pueden avanzar más rápido y asumir mayores retos. Para los docentes, atender esa diversidad dentro de una misma clase se ha convertido en uno de los desafíos más relevantes de la escuela actual.
De acuerdo con una encuesta realizada por la EdTech mexicana Emmi a más de 300 docentes, directivos y coordinadores escolares, tres de cada cuatro perciben que la identificación de alumnos neurodivergentes ha aumentado considerablemente. Entre los perfiles que los participantes identifican con mayor frecuencia en sus aulas o escuelas se encuentran el TDAH y el autismo, señalados por seis de cada diez encuestados; en particular, casi tres de cada diez identifican al autismo como el perfil más frecuente.
Sin embargo, esta mayor identificación también plantea retos para las comunidades educativas. El 50% de los encuestados señala la falta de capacitación o de tiempo para brindar atención personalizada como una de las principales barreras, mientras que más del 50% no considera alta su preparación para adaptar las clases a estudiantes neurodivergentes. Los resultados apuntan a una brecha entre la creciente necesidad de acompañamiento personalizado y las herramientas con las que cuentan actualmente los docentes para responder a ella.
Para responder a la diversidad de ritmos y necesidades que existe en cualquier aula, Emmi desarrolló un sistema educativo integral que combina una metodología constructivista con tecnología e inteligencia artificial para adaptar el aprendizaje a cada estudiante. Los niños participan activamente y construyen su aprendizaje a partir de la experiencia, mientras la tecnología ayuda al docente a adecuar las actividades para que todos puedan aprender juntos. Después de la clase, la IA analiza la comprensión de cada alumno y le ofrece prácticas personalizadas según lo que necesita reforzar y el nivel de reto que puede asumir.

