La última astilla en las delicadas relaciones entre México y Estados Unidos apunta ahora a la red consular mexicana del otro lado de la frontera. La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha defendido la labor diplomática de las sedes un día después de conocerse que Marco Rubio ordenó una revisión de 53 delegaciones y que incluso considera el cierre de algunas de ellas, según ha publicado la cadena CBS News, por presuntamente intentar influir en las elecciones intermedias de este noviembre. “La idea de que los consulados mexicanos hacen política en Estados Unidos es totalmente falsa”, ha sentenciado Sheinbaum en un momento de equilibrismos diplomáticos con su vecino del norte.
La presidenta ha asegurado que no tiene información oficial todavía de esa supuesta revisión de los consulados que se ha hecho pública a través de los medios de comunicación. Sin embargo, ha asegurado que las intenciones políticas de las acusaciones son rotundamente falsas. “Nosotros tenemos en nuestra constitución la autodeterminación de los pueblos y así como defendemos la autodeterminación de un pueblo en el mundo, pues también en Estados Unidos, su autodeterminación. Nosotros no tenemos por qué influir en la política de los Estados Unidos desde México”, ha zanjado. Además, ha hecho una defensa de la labor de la red diplomática en territorio estadounidense con las visas, el acompañamiento legal a mexicanos y la protección en un país extranjero. “¿Qué hacemos? Pues defendemos a los mexicanos que viven allá porque es nuestra responsabilidad y opinamos frente a la situación que tiene que ver entre ambos países o alguna situación mundial, pero no están haciendo política en los Estados Unidos, ni mucho menos”, ha añadido.
La postura del Gobierno es la misma que ha defendido la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) desde que comenzaron los ataques del MAGA (Make America Great Again), encabezados por el escritor y consultor Peter Schweizer, quien acusa el uso de los inmigrantes “como un arma” que promueve la injerencia extranjera en el entorno político de Estados Unidos. “El Gobierno mexicano interfiere descaradamente en nuestra política interna, colaborando con asesores políticos estadounidenses para convertir a los migrantes, tanto legales como ilegales, dentro del país en una fuerza política que pueden utilizar para su propio beneficio”, ha sostenido el autor ultraderechista. “No hay nada político en el trabajo consular, solo el compromiso de asegurar que los derechos de las personas sean respetados”, ha respondido la SRE.
Con todo, las acusaciones de MAGA y Schweizer han calado en el Departamento de Estado de Estados Unidos. Un funcionario de esta dependencia ha declarado ante la CBS que la revisión de los consulados mexicanos es parte del esfuerzo por “armonizar la política exterior estadounidense con las prioridades de Trump”. Lo ha respaldado Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales, a la misma cadena de televisión. “El Departamento de Estado revisa constantemente todos los aspectos de las relaciones exteriores para garantizar que se ajusten a la agenda de política America First [América Primero] del presidente”, ha asegurado. La revisión de las sedes diplomáticas mexicanas ahonda aún más las tensas relaciones bilaterales, ya sobrecargadas por las acusaciones de vínculos con el narcotráfico del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha y otros nueve altos funcionarios de la fiscalía y seguridad. Así como la crisis desatada por la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua, las negociaciones por la revisión del TMEC y la presión por el Mundial de Fútbol en el que ambos países son anfitriones.

