En la víspera de este 10 de mayo, según informó la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México, las defensoras buscadoras Patricia Acosta Rangel y Katia Citlali Jáuregui Acosta, madre e hija, ambas integrantes del colectivo de Salamanca, fueron asesinadas en ese municipio de Guanajuato, mientras se trasladaban juntas en motocicleta por la vía pública en el cruce de las calles Estado de México y Estado de Colima.
Fueron interceptadas por hombres armados que les dispararon. La Red recordó cómo Patricia había iniciado la búsqueda de su hijo Miguel Ángel desde aquel 8 de febrero de 2024, cuando fue reportado como desaparecido, a la que se sumó su hija Katia.
“Como miles de mujeres en México, ambas transformaron el dolor y la ausencia en una lucha colectiva por la verdad y la justicia, sosteniendo labores de búsqueda y acompañamiento a otras familias”, apuntó la red. Aunque en marzo de 2024 lograron localizar a Miguel Ángel en una fosa clandestina, continuaron acompañando a otras personas buscadoras “desde la solidaridad, el cuidado y el compromiso comunitario”.
Calificó como especialmente doloroso que el hecho haya ocurrido en el marco del Día de las Madres, una fecha que para miles de mujeres en México está atravesada por la ausencia de sus seres queridos, una situación permanente de riesgo, desgaste, y por la persistencia de una búsqueda que no se detiene.
La muerte de Patricia y Citlali estaba a escasas horas de hacerse pública, aunque ya había ocurrido, cuando cientos de madres llenaban las calles de la Ciudad de México y de otros estados en las primeras horas del 10 de mayo para exigir la búsqueda de sus hijos e hijas, verdad y justicia, en una jornada que, remarcan, no es de fiesta, sino de lucha y de protesta.
En la capital, lo hicieron con palabras futboleras a un mes del Mundial 2026. En Salamanca, lo hicieron con y a pesar del miedo. Medios locales reportaron cómo en medio del dolor y con el ánimo de buscar justicia para sus compañeras Patricia y Katia Citlali, sus compañeras salieron a las calles en una movilización marcada por la memoria hacia ellas. En la vanguardia de la marcha, portaron una manta larga con la leyenda “Buscadoras caídas”.
La consigna ponía el foco en que no son las únicas. Apenas el mes pasado fue asesinada Cecilia García Ramblas, también integrante del colectivo “Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos”. Ahora, con el asesinato de Patricia y Katia, suman al menos 22 las personas buscadoras asesinadas desde 2019, seis de ellas en Guanajuato, una de las entidades donde los colectivos enfrentan mayores riesgos y violencias.

