El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos negó oficialmente que los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y Tamaulipas, Américo Villarreal, cuenten con un permiso especial de ingreso al país conocido como ‘parole’, desmintiendo así reportes previos que señalaban que ambos funcionarios habrían recibido ese beneficio migratorio tras la cancelación de sus visas.
La confirmación llegó en respuesta a una solicitud formal de información realizada por La Opinión. La dependencia respondió por correo electrónico con los segundos apellidos completos de ambos gobernadores —detalle que despeja cualquier ambigüedad sobre a quiénes se refería la consulta.
El Significant Public Benefit Parole —o Permiso Parole por Beneficio Público Significativo— es una autorización migratoria discrecional que permite a extranjeros ingresar o permanecer temporalmente en EE.UU. sin visa, siempre que su presencia represente un beneficio reconocido para el gobierno, el interés público o la seguridad nacional. Solo tres instancias pueden otorgarlo: USCIS, CBP e ICE, y las tres fueron consultadas para emitir esta respuesta.
La polémica se desató tras un reportaje de Los Angeles Times que afirmaba que Washington había retirado las visas a ambos gobernadores y, paralelamente, les había otorgado ese permiso especial de entrada. El periodista Steve Fisher, autor de la investigación, sostuvo que Villarreal habría ingresado a territorio estadounidense por un puerto oficial y fue escoltado por funcionarios, aunque aclaró que no puede confirmar si el mandatario tamaulipeco coopera con alguna investigación.
Respecto a las visas, tanto el DHS como el Departamento de Estado se remitieron mutuamente, aunque este último precisó que la revisión de visas es un proceso continuo: si surge información nueva y potencialmente desfavorable sobre un titular, un funcionario consular puede determinar la revocación.
Este lunes, durante su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el caso y reaccionó con una pregunta retórica: “¿Está buena, no?”
Ante otra pregunta relacionada, Sheinbaum atribuyó la difusión de estas narrativas a “sectores de la ultraderecha” de ambos países, a quienes acusó de buscar deteriorar la relación bilateral. Señaló que el objetivo sería influir tanto en las elecciones de noviembre en Estados Unidos como en los comicios mexicanos de 2027. Descartó que se trate de una postura unificada del gobierno de Donald Trump y señaló que medios como The New York Times y Los Angeles Times han construido sistemáticamente una narrativa adversa hacia México.

