Britney Spears (Misisipi, 44 años) ha sido acusada oficialmente de conducir bajo los efectos de las drogas y el alcohol, según informaron las autoridades de Ventura (California) este jueves 30 de abril. Un comunicado de prensa obtenido por medios estadounidenses como Page Six indica que la cantante tiene una cita ante el juez el próximo 4 de mayo. Sin embargo, dado que se trata de un delito menor, no está obligada a asistir.
La Fiscalía del Condado de Ventura señaló que, por lo general, los fiscales ofrecen a los acusados sin antecedentes previos de conducción bajo los efectos del alcohol, con un nivel bajo de alcohol en sangre y en los casos en que no se haya producido ningún accidente ni haya habido heridos, la opción de declararse culpable de “conducción temeraria bajo los efectos del alcohol”. Según ese acuerdo, la acusada quedaría en libertad condicional durante 12 meses —se le descontaría el tiempo que haya pasado detenida—, debería asistir a un curso sobre conducción bajo los efectos del alcohol y debería pagar las multas y tasas establecidas por el Estado.
De este modo, Spears evitaría la cárcel. Las autoridades aseguran que este tipo de resolución es “común”, especialmente cuando el acusado “demuestra motivación propia para abordar los problemas subyacentes mediante la rehabilitación o un programa de tratamiento contra las drogas y el alcohol”, como parece el caso de la artista, que permanece ingresada en un centro de rehabilitación de forma voluntaria.
La cantante de Toxic fue detenida el pasado 4 de marzo, después de que la policía la viera zigzagueando entre dos carriles, conduciendo “de forma errática a gran velocidad”. Además, los agentes encontraron una sustancia desconocida en el interior de su coche durante la detención y en la declaración consta que “mostró signos de estar bajo los efectos del alcohol o las drogas”. Después de una serie de pruebas de sobriedad en el lugar, fue arrestada y fichada, y puesta en libertad a la mañana siguiente. La agente de la artista, Cade Hudson, envió entonces un comunicado a la prensa estadounidense. “Ha sido un incidente desafortunado y totalmente inexcusable”, decía.
Según fuentes cercanas a la artista, la detención fue una llamada de atención para Spears, que ingresó voluntariamente en un centro de rehabilitación el pasado 12 de abril. “Britney tomará las medidas necesarias y cumplirá con la ley, y esperamos que este sea el primer paso hacia el cambio que necesita desde hace mucho tiempo. Ojalá pueda obtener la ayuda y el apoyo que necesita durante este difícil momento. Sus hijos pasarán tiempo con ella. Sus seres queridos elaborarán un plan necesario para garantizar su bienestar y éxito”, señaló un representante de la artista en un comunicado.
Alguien de su entorno declaró a la revista People en aquel momento que sus hijos, Sean Preston, de 20 años, y Jayden James, de 19 —fruto de su matrimonio con el bailarín y rapero Kevin Federline, con quien estuvo casada entre 2004 y 2007—, fueron una de las principales razones por las que Spears decidió buscar ayuda. “Sus hijos fueron fundamentales para que ingresara en rehabilitación. Han sido muy claros con ella. Solo quieren que esté bien”, dijo la fuente. “Estaba muy afectada y conmocionada tras su arresto. Y le aterra ir a la cárcel. Le ha costado semanas darse cuenta de que ir a rehabilitación es la mejor opción”, añadió.
Spears salió de la clínica de rehabilitación la noche de este jueves, según Page Six, que ha publicado imágenes de la cantante dentro de un vehículo en su regreso a casa. “Según nos informaron, terminó su tratamiento anoche y tenía ‘muchas ganas de un futuro brillante’ tras su arresto por conducir bajo los efectos del alcohol el 4 de marzo. Otra fuente nos dijo que ella ‘continuaría con la terapia a distancia”, asegura el medio.
En los últimos años, Spears ha protagonizado muchos titulares no por su trabajo, sino por su comportamiento errático. En 2021, después de pasar 13 años controlada personal, profesional y financieramente por su padre, Jamie Spears, fue finalmente liberada de dicha tutela legal, gracias en parte a un fuerte movimiento público protagonizado por su legión de fans llamado Free Britney (Liberad a Britney). Ya en libertad, la artista se ha dejado ver en público en contadas ocasiones. En este tiempo ha escrito un libro de memorias —La mujer que soy—, en el que daba cuenta de cómo arrancó su carrera y la presión que supuso para ella la fama, de la relación con sus padres y su hermana —la actriz Jamie Lynn Spears— o sus noviazgos con artistas como Justin Timberlake. De él contó que la había obligado a abortar o que decidió acabar su relación a través de un mensaje de texto.
En febrero de este año, se supo que la cantante había decidido vender todo su catálogo musical. La operación le habría hecho embolsarse alrededor de 200 millones de dólares, unos 170 millones de euros.

